A todos nos cuesta decir no. Decir no y sentirte algo incómodo es lo más normal. Muchas personas tienen el deseo de conseguir en algún momento de sus vidas poder decir que No y no sentirse culpables. Pero va contra natura. Somos “ayudadores” por naturaleza. Así que cada vez que rechazamos una invitación, decimos que no al favor que alguien nos pide o ponemos limites, inevitablemente nos sentimos mal.

Algunas personas creen que es un problema de autoestima. Pero en esto caso, nada más lejos de la realidad. Se trata más bien de algo muy bonito, empatía. Cuando dices que no automáticamente te pones en el lugar de la otra persona, de cómo se puede sentir. No solo porque no le podamos hacer el favor que nos pide, que muchas veces son abusos y comodidades de esas personas a costa de nuestro tiempo.

También nos ponemos en su piel pensando que se ha atrevido a pedirnos algo y se ha quedado con la negativa.

 

  1. Di no…a pesar de tus emociones

Entender nuestras emociones no nos libera del mal rato, pero sí ayuda a dar el paso hacia el cambio que deseamos.

Si equivocas el origen de tu malestar, equivocas también la técnica para el cambio.

Puede que sólo sea empatía.

 

  1. Cuestiónate tus creencias

Estas creencias no son erróneas, sólo son exigentes. No deberías, “estaría bien” …siempre y cuando también puedas “ayudarte a ti y prestarte la atención que necesitas”.

¿Cómo modificar creencias?

Puedes establecer un debate contigo en el que dudes de tus creencias firmes.

Puedes simplemente repetirte tu nueva creencia hasta que la sientas y te la creas. Aprendemos por repetición.

 

  1. 4 pasos para decir no

En caso de invitación

1 Agradece la invitación

“Te agradezco la invitación”

 

2 Di de forma clara y sin excusas que no puedes

“Tenemos otros planes este fin de semana”

 

3 No digas lo que no sientes, discúlpate sólo lo necesario

“Siento no poder asistir”

 

4 Deséale de forma sincera que tengan un buen día /evento…

“Seguro que lo pasáis genial”

 

En caso de rechazar un favor

1 Declina el favor

“Siento no poder ayudarte hoy en esto”

 

2 Di de forma clara y sin excusas que no puedes

“Tengo que acabar un informe pendiente y luego tengo mi clase de zumba”

 

3 No digas lo que no sientes, discúlpate solo lo necesario

“Ya me perdonarás en esta ocasión”

 

4 Ofrece una alternativa… sólo si fuera posible…

“Si no te importa esperar, mañana podría dedicarle un rato contigo”

 

  1. Sé honesto

Hasta que no seas honesto no dejarán de insistirte.

Por no hacer daño y pensando en que así la otra persona lo entenderá mejor, solemos poner falsas excusas.

 

  1. Cuida tu comunicación no verbal

Tu lenguaje corporal es muy importante.

Nos fiamos más de las señales visuales que de las señales auditivas.

 

  1. Pide tiempo

Pedir tiempo nos permite:

  • Saber realmente si podemos colaborar o no.
  • Ser reflexivos…los nuevos hábitos requieren atención.
  • Tener más seguridad y entrenar nuestra respuesta asertiva.

 

  1. Ten claros tus innegociables

Te ayudará a no dudar. Si dudas, pierdes.

  • ¿A qué no quieres renunciar?
  • ¿Qué es lo que no soportas?

 

  1. Derechos y valores

Los valores nunca fallan. Son un facilitador en la toma de decisiones.

Valores y derechos son una guía de vida. Conocerlos nos facilita decir no y poner límites. Porque una cosa es hacer un favor y otra, ir en contra de lo que creemos que es justo y merecedor.

 

  1. Declina con respeto, amabilidad y firmeza

No dejes el NO abierto. Va en contra de la firmeza.

  • Creo que no.
  • Me parece que no.
  • Seguramente no.
  • De momento no.
  • No, pero…

 

  1. No te enfades si insisten

Igual que nos cuesta cambiar a los demás también a ellos les cuesta entender tu cambio… el de declinar un favor que te piden si no estaban acostumbrados a ello.

 

  1. Disco rayado
  • Se trata de repetir la misma frase inicial de “rechazo del favor”, en el mismo tono y en el mismo volumen.
  • No argumentes más.
  • Mantén la calma.

 

  1. Acepta las consecuencias
  • Acepta que puedes ser juzgado.
  • Acepta que las personas pueden ser rencorosas.
  • Acepta que las personas pueden ser egoístas.

 

  1. Entrena el plan B por escrito
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