¡Bienvenid@s a la biblioteca de talleres online! 

Hemos creado esta biblioteca donde podréis disfrutar de aquellos talleres que no pudisteis ver en su momento.
Con esta plataforma podréis verlos en el momento que mejor se adapte a vuestras necesidades.
Desde el momento de la compra disponéis de una semana para poder iniciar la reproducción, y una vez iniciada esta disponéis de 48 horas para verlo completo las veces que queráis. Poco a poco la biblioteca irá creciendo con todos nuestros talleres.

A continuación podréis encontrar la lista de talleres disponibles.

¿Cuánto tiempo llevas luchando contra la báscula? ¿Cuánto tiempo llevas saltando de dieta en dieta, de libro en libro, buscando el milagro? Mucho tiempo buscando ese milagro que de una vez por todas te permita tener unos buenos hábitos alimenticios que regulen tu peso y que te hagan sentir bien. Muchísimas son las personas encadenadas a una dieta milagrosa, adictas al último artículo sin rigor que les siga dando esperanzas para poder perder esos kilos de más que detestan. Llevan años esperando. Y es que puede que el milagro no exista, y tampoco la dieta perfecta.

Comer con serenidad es una de las claves para poder llevar una alimentación saludable. Porque no solo se trata de saber qué comer, sino del ritmo y la proporción adecuada. Muchas personas dicen ser capaces de sentarse al desayuno, al medio día y a la cena y saber qué tienen que comer, pero el estrés, la prisa o emociones como el aburrimiento o la frustración los llevan a comer de forma compulsiva.

Tener una buena vida no significa para todos lo mismo. Depende de nuestras prioridades, deseos y valores. Tener una buena vida es aquella en la que tú te sientes satisfecho con lo que eres y con lo que haces. Implica vivir con honestidad, con coherencia, respetando tu forma de sentir y tomar decisiones.

Conseguirlo no siempre es fácil. Estamos muy condicionados por la opinión y las necesidades de los demás. A veces nos cuesta buscar nuestro tiempo, defender nuestras ideas, tomar decisiones que van a disgustar a otros. Nos dejamos arrastrar y al final del día no tenemos la sensación de que haya sido un gran día.

Pero si pudieras salir a vivir la vida que tú deseas… ¿por qué empezarías ahora? Cuando tienes una buena vida tienes ilusión por levantarte cada mañana.

La educación es algo muy, muy importante, pero debemos perderle el lado solemne, serio, rancio. Debemos dejar de copiar antiguos modelos de educación para empezar a innovar, a ser creativos y a pensar que existe otra educación al margen del grito y de la autoridad. Está claro que no todos los niños responden igual. Pero sí os puedo asegurar que la mayoría de ellos funcionan y responden mucho mejor cuando respetamos sus tiempos, cuando les dejamos su espacio y cuando les tratamos con el máximo respeto, como lo haríamos con un igual.

Esto no tiene nada que ver con dejar que hagan lo que quieran, ni mucho menos. Si hay algo importante en la educación de nuestros hijos, alumnos y deportistas es ponerles límites y educar en valores, como la disciplina, el trabajo, el esfuerzo o la responsabilidad. Pero el dilema aquí está en cómo ponemos esos límites y cómo educamos en valores.

Los padres tienen miedo a perder el respeto si juegan con sus hijos a la hora de educarles. O tienen miedo a jugar y que esto lleve a sus hijos a relajarse y a no entender el sentido de la responsabilidad. Pero ¿y si fuéramos capaces de educar en esos valores de forma divertida? ¿Siempre será posible? No. Pero sí muchas más de las veces que tú te imaginas. Y las que no lo sean, tampoco vas a necesitar ni el grito, ni las amenazas, ni mucho menos levantar la mano.

La educación es algo muy, muy importante, pero debemos perderle el lado solemne, serio, rancio. Debemos dejar de copiar antiguos modelos de educación para empezar a innovar, a ser creativos y a pensar que existe otra educación al margen del grito y de la autoridad. Está claro que no todos los niños responden igual. Pero sí os puedo asegurar que la mayoría de ellos funcionan y responden mucho mejor cuando respetamos sus tiempos, cuando les dejamos su espacio y cuando les tratamos con el máximo respeto, como lo haríamos con un igual.

Esto no tiene nada que ver con dejar que hagan lo que quieran, ni mucho menos. Si hay algo importante en la educación de nuestros hijos, alumnos y deportistas es ponerles límites y educar en valores, como la disciplina, el trabajo, el esfuerzo o la responsabilidad. Pero el dilema aquí está en cómo ponemos esos límites y cómo educamos en valores.

Los padres tienen miedo a perder el respeto si juegan con sus hijos a la hora de educarles. O tienen miedo a jugar y que esto lleve a sus hijos a relajarse y a no entender el sentido de la responsabilidad. Pero ¿y si fuéramos capaces de educar en esos valores de forma divertida? ¿Siempre será posible? No. Pero sí muchas más de las veces que tú te imaginas. Y las que no lo sean, tampoco vas a necesitar ni el grito, ni las amenazas, ni mucho menos levantar la mano.

La fatiga pandémica se manifiesta como cualquier fatiga de tipo mental: estar irascible, cansado, saltarte tus hábitos de vida saludables, tener problemas de sueño, ganas de llorar, falta de atención y concentración, sensación de indefensión, no entender tus emociones, pérdida de ilusión por lo que antes era placentero.

Debemos escuchar nuestros síntomas, entenderlos, permitirles estar…pero a la vez es necesario cuidar de nuestra salud emocional y normalizar estados de tristeza y desilusión que puedan complicarse en un trastorno depresivo.

La flexibilidad mental es un valor imprescindible para poder relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. Poder cambiar de planes, adaptarnos a nuevas circunstancias personales y laborales, ceder, negociar… Todo forma parte de la inteligencia.

El problema surge cuando tomar una decisión, implicarnos en un proyecto, decidir cambiar de hábitos supone un bloqueo emocional. ¿Alguna vez has vivido la parálisis por análisis? Puede llegar a bloquearnos completamente.

Comprometernos con los propósitos que nos marcamos en enero o septiembre no siempre es fácil. La ilusión del inicio cuando los redactamos no siempre se transforma en acción y consecución.

En este taller nos entrenamos para cumplir con nuestros propósitos y plantearnos nuestras prioridades como si no hubiera otra opción. Vamos a por ello sí o sí…si tú lo deseas.

La adversidad forma parte de la vida, tal y como ahora lo estamos comprobando. La adversidad es una pandemia, es un problema laboral, es un problema personal, es encontrarte con una piedra injusta en el camino. La adversidad existe, no la podemos evitar. Pero sí podemos aprender a decidir cómo reaccionamos ante ella.

Y es que frente a la adversidad importa más nuestra actitud, nuestra capacidad de resiliencia que la propia adversidad en sí. Entrenar nuestros recursos emocionales, cognitivos y conductuales ante las adversidades de la vida, personales, sociales o laborales, nos hace fuertes. Y nos da seguridad, confianza y determinación.

¿Y si a partir de ahora la adversidad no fuera algo que nos bloqueara, que nos hiciera tambalearnos? ¿Y si pudiéramos entrenar nuestra actitud para hacerle frente?

La rutina, el ritmo, los hijos, no tener tiempo, el entorno. Hay veces en que de forma no consciente terminamos por dejar de ver el lado bueno de la pareja. Vivir en pareja y disfrutar de esa convivencia es algo a lo que aspiramos muchos. Pero a veces se tuerce.

¿Por qué algunas personas alcanzan esa complicidad, sentir pasión y amor, disfrutar juntos, reírse…sencillamente, estar bien juntos? La suerte puede ser un factor. Pero la mayor parte de las veces hay detrás un trabajo consciente en el que a través de valores como la generosidad, la empatía, la comprensión, la comunicación y el lugar dónde ponemos el foco de atención, conseguimos una estabilidad y un disfrute en pareja.

Encontrar el lado bueno de la pareja nos ayudará a vivir la pareja con plenitud. Y en este taller vamos a aprender cómo.

La motivación, la ilusión, el deseo, la vitalidad a veces nos nacen de dentro, aparecen de la nada…y otras las tenemos que buscar. Venirnos arriba ante una buena noticia o cuando las circunstancias son favorables es fácil. Pero venirnos arriba ante la dificultad, ante esta sensación de pena e incertidumbre, cuesta un poco más.

No tenemos que sentirnos obligados a estar siempre alegres o a mostrarnos felices y simular emociones que no sentimos. Pero sí que tenemos que saber que podemos gestionar nuestras emociones para estar más a gusto, provocar momentos bonitos que puedan cambiar nuestro estado de ánimo y energía cuando nosotros decidamos que es el momento.

Vivir con vitalidad e ilusión también se puede entrenar.

Quererse bien es respetar nuestro cuerpo y nuestra mente. Es darle lo que necesita, es proporcionarnos bienestar, serenidad, tiempo. Quererse bien es autocuidado, es mimo. Es estar en harmonía con nuestros valores, deseos y responsabilidades.

No sabemos querernos bien porque nos han educado para entregarnos a los demás. Y esto es maravilloso, pero no es incompatible con entregarnos también a nosotros.

Ahora es el momento de aprender a cuidar de nosotros, de nuestra salud, de nuestras emociones, de nuestro ocio, de nuestro presente y nuestra vida. Es ahora y es hoy.

¿Enganchado a las relaciones conflictivas? Hay parejas que no encajan con nosotros y aun así nos atraen. El bohemio, el interesante, el complicado, al que necesita ser salvado… y siempre son problemas. Todo, menos una persona fácil. Parezca que las personas fáciles, buenas, sencillas, fuesen aburridas para muchas personas. Algunas parejas necesitan riesgo, emoción, adrenalina…pero indudablemente esta persona que genera esa emoción en acción suele ser más compleja y complicada.

¿Te has preguntado alguna vez por qué tropiezas siempre con el mismo tipo de persona o por qué siempre acabas en ese tipo de relaciones tormentosas? En este taller aprendemos a elegir la pareja adecuada.

El amor no es sufrir, no es aguantarse, no es resistir, no es por los niños ni por el que dirán, ni porque perderemos a los amigos en común. El amor es quererse, es afecto, es disfrutarse, es desearse, es complicidad, es comunicación, es sexo, son desavenencias y son soluciones, algún contratiempo y sus reconciliaciones.

Nos emparejamos pensando que nuestra relación será un proyecto bonito de futuro, pero no siempre la relación de pareja cumple con las expectativas que teníamos al principio. Normalmente somos consciente de cuándo nuestra relación de pareja no funciona, tratamos de salvarla cómo sea, pero siempre es posible. Y en esos casos no se debería forzar. Deberíamos tomar decisiones que nos permitirán ser felices solos o con otra relación de pareja. Deberíamos dejar marchar a quién ya no desea seguir compartiendo su vida con nosotros.

¿La terapia de pareja salva todos los problemas? ¿Todo tiene arreglo? En este taller veremos los casos en los que es preferible tirar la toalla antes que seguir forzando algo que se repele. Una retirada a tiempo te puede ahorrar mucho sufrimiento.

La comunicación es, de todos los cimientos que sostienen la pareja, la piedra angular. Si te falla la comunicación, te falla todo. La comunicación o, mejor dicho, el entendimiento, permite dar solución a otros problemas. Si no puedes hablar de ello, si no empatizas con la postura de la otra parte, si no argumentas la tuya, si no te expresas con claridad y en lugar de eso te cierras en banda, no se podrán resolver otros conflictos. Y los que conflictos que se dejan sin resolver muchas veces se enquistan, pero rara vez se solucionan solos.

La clave no siempre está en hablar mucho. Sino en hablar bien. Esto es el entendimiento. Comunicarnos de forma correcta engloba la comunicación verbal, qué decimos, y la comunicación paralingüística y no verbal, cómo lo decimos.